No por remanido está de más decirlo: si usted es de aquellos fanáticos que vieron las ocho temporadas de House sin respirar, y no quiere enterarse antes de esta noche del destino que corre el doctor más famoso de los últimos tiempos, por favor absténgase de leer uno de los recuadros que acompañan esta nota. Pero no se confunda: hay mucho para decir antes de despedir al cojo y cascarrabias adicto al Vicodin que se convirtió en el más visto de todos los tiempos en la historia de las series de televisión.
Después de ocho temporadas y 177 capítulos, la historia creada por David Shore sobre Gregory House, el médico más inteligente y mal llevado de los hospitales de ficción, llega a su fin. Corrieron varias versiones sobre el final de un éxito. Las más frías, que tanto el creador de la serie como su protagonista, el británico Hugh Laurie, estaban dispuestos a bajar sus cachets y seguir la historia de House un par de temporadas más, pero que para Fox, la señal que transmitía la serie en los Estados Unidos, los 5 millones de dólares que costaba comprar cada capítulo a Universal –sus productores y realizadores– eran mucho para seguir manteniéndolos en el tiempo, a pesar de su permanencia en las preferencias del público.
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